El cierre del inflacionario 2022 muestra la vulnerabilidad de los sectores subsidiados a los incrementos constantes de precios, particularmente de los alimentos. En distintas escalas, los salarios, las jubilaciones y los programas sociales corren de atrás a los precios. Mientras que asalariados formales pueden afrontar mejor la aceleración inflacionaria, el conjunto de informales y cuentapropistas avecinan una pérdida de poder adquisitivo estimada en 6,5% en términos reales, afirman los economistas de la Fundación Mediterránea Marcelo Capello y Laura Caullo. Según los investigadores, este año, los salarios podrían crecer en promedio por debajo de la pauta inflacionaria: los 9,9 millones de asalariados formales, tanto del sector público como del sector privado son quienes, aun con rezago, mejor afronten la situación debido a que sus retribuciones se ajustan por paritarias. En tanto, el conjunto de informales y cuentapropistas (la otra mitad de los ocupados, 10,1 millones de personas), avecinan un magro año en materia retributiva.

El haber mínimo (cobrado por el 63% de los jubilados) presenta este año una caída real del 6% considerando los bonos otorgados hasta el momento. Sin ellos, la pérdida en términos reales se duplicaría, resultando del 13%. El haber medio experimenta una caída un tanto menor, del 5%. Se recuerda que, de un universo de 6,9 millones de jubilados, el 63% cobran la mínima.

Respecto de 2019, en 2022 ha cobrado fuerza el ingreso proveniente del sector público y el procedente de planes sociales. En cambio, perdió peso el sector privado en general y la remuneración que perciben los jubilados, advierten los expertos. La participación del sector privado respecto al público, en el total de la masa de ingresos cayó, de un pico de 66% en 2012 hasta 59% en 2022. Fue 2020 el año en el que el sector privado estuvo más agobiado y, por ende, tuvo el menor peso relativo de los últimos 18 años (57%). Este año, a su vez, la masa de ingresos agregada tendría una variación negativa del 0,3% respecto de 2021. En particular, la masa de ingresos previsionales sería la más golpeada, con una caída interanual del 6,5%.

Otro grupo corresponde a los beneficiarios de asignaciones sociales, donde tres programas se destacan en cantidad y monto de beneficios: la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar y el Potenciar Trabajo. El primero, AUH, alcanza a un universo de 4,4 millones de niños menores a 18 años y presenta una caída en términos reales del 6% en octubre. Esta prestación es de $ 8.471. Como complemento de la anterior, la Prestación Alimentar alcanza a un total de 4 millones de niños menores a 14 años y es actualizada de forma discrecional, por lo que exhibe una importante merma en términos reales (-13%). El beneficio es de $ 9.000 en caso de un hijo, $ 13.500 por 2 hijos y $ 18.000 en caso de 3 o más hijos.

Por su parte, el Potenciar Trabajo experimentará una caída del 3%. Posee 1,3 millones de beneficiarios y es compatible con los programas mencionados anteriormente. Su prestación corresponde al 50% del salario mínimo vital y móvil, y en noviembre será de $ 28.950.

El crecimiento de la asistencia social en los últimos 20 años es de una magnitud considerable, permitiendo la duplicación del gasto en esta materia, sostienen los economistas de la Fundación Mediterránea. En la actualidad lideran el llamado grupo de planes sociales, el Potenciar Trabajo destinado a personas en edad laboral, la AUH y la Tarjeta Alimentar, destinadas a menores de edad. Pueden ser incluidos a este grupo, las becas educativas (principalmente Progresar) y el programa laboral “Jóvenes con Más y Mejor Trabajo”. La suma de estos cinco programas que resumen el asistencialismo, dan cuenta de un desembolso equivalente a $ 1.3 billón (1,7% del PBI). En comparación con el nivel de gasto en 2010 (donde ya existían AUH y plan Argentina Trabaja, antecesor del Potenciar Trabajo), el crecimiento es de un 126%, donde a precios constantes del presente año, significa que se gastan $ 737.000 millones más que en 2010, finalizan los investigadores económicos.